jueves, 26 de junio de 2014

Triste.



Por un instante, mientras sobrevolaba las olas, cada vez más embravecidas, dudé seriamente si introducirme en aquella masa de nubes oscuras que parecían mantenerse unidas por lazos de centelleantes relámpagos sería la mejor opción. Busqué al águila con la mirada y vi que no se había separado de mí ni un ápice, su vuelo era firme, como su mirada fija en el frente. Decidí que si ella no tenía miedo, yo tampoco debía tenerlo; sin embargo, no pude evitar sentir cómo en mi interior comenzaba a formarse mi propia tempestad.

lunes, 23 de junio de 2014

Lunática


Finalmente, después de todo un año, comienzan a contarse los días hasta el verano. Y con él, por fin puedo retomar mis queridas entradas escritas a altas horas de la noche, sentada en mi pequeño remanso de paz personal (mi terraza), con música tranquila de fondo, mirando al cielo y agradeciendo cada caricia de viento, como si la misma noche me saludara desde la lejanía.

jueves, 19 de junio de 2014

Bella.



Salté con los brazos extendidos, mientras el viento enredaba mis piernas entre los pliegues de la suave tela blanca del vestido que cubría mi cuerpo, en el que hasta aquel momento no había reparado porque, a pesar de la calma transmitida por mi pequeña muñeca de porcelana, mi mente no había cesado de mantenerse en ebullición- en un tumulto de pensamientos tanto tristes como esperanzados. Pero en aquel instante, cuando me encontraba a media distancia entre la ventana de piedra y las rocas que las olas engullían de forma incesante, deduje en medio segundo que debía mantenerme con vida antes siquiera de empezar a buscar al mago, y el hecho de estar cayendo hacia las rocas no iba a ayudarme a conseguirlo, de igual forma, tampoco me supondría una gran ayuda imaginar fatídicos finales en los no conseguía llegar a él a tiempo.

lunes, 16 de junio de 2014

A mi bela



Como intentando viajar hacia atrás en el tiempo, a través de los años, a través de las lágrimas y las risas, las decepciones y los sueños, cerré los ojos y me sumí en la calma de la silenciosa oscuridad. Caminé por los rincones de mi mente, por tantos recuerdos que se superponen entre rostros más o menos amables y fechas que se repiten cada año pero nunca de la misma manera.

jueves, 12 de junio de 2014

En el mar.



La voz del mago seguía haciendo eco en mi corazón aún pasados unos minutos en los que permanecí inmóvil y estupefacta mientras intentaba inútilmente pensar con claridad, como si sus palabras retumbaran en las paredes de una cueva que era mi corazón y, como tal, parecía vacío y frío, pero latiendo.

lunes, 9 de junio de 2014

Encuéntrame si puedes


Existen días de mi vida que deberían ser borrados del mapa, deberían esfumarse como deseo que se esfumen las dudas de mi cabeza que, como nubes de tormenta, no me dejan ver lo bueno del mundo. Son esos días en los que me despierto como cualquier otro día, vivo cada momento de la cotidianidad con simple indiferencia, pienso sólo en lo siguiente que tengo que hacer para completar las horas y, de repente, cuando por fin hallo un momento para mí en el que disfrutar con lo que más me guste, reparo con languidez en que solo me apetece seguir tirada en la cama, elucubrando sobre ideas pesimistas sin fundamento, es decir, reparo en el hecho indiscutible de que estoy en un día negro.

jueves, 5 de junio de 2014

Como la niebla.



Os invito a seguir mi historia, o tal vez nuestra historia, la de él, la mía.

“Para el mago de las palabras, para el lobo del bosque, para aquel que cree y se equivoca al afirmar que únicamente soy yo la musa.”

lunes, 2 de junio de 2014

En pocas palabras.


Queridos lectores:

Sé que llevo muchos meses sin escribir una entrada en condiciones y que las últimas entradas, por muy bonitas que sean, tampoco se las puede llamar entradas; sé que me tengo que tragar mis propios consejos, que de nada sirve no escribir, que es mejor no dejarlo y ser constante porque si no... se te va, se te va el tiempo, se te van las palabras, se te va otra forma más de vivir. Todo eso lo sé, y sin embargo caigo, como cae cualquiera al suelo malamente y se queda lisiado un largo tiempo, y después de meses recuerda cómo andar y cómo andaba pero descubre con cierto temor que sus pasos se han vuelto temblorosos e inseguros; así que, queridos lectores, no tengáis muy en cuenta si mi estilo es tosco porque lo importante es lo que intento expresar.

Y hablando de “lo importante”, me gustaría volver a vosotros hablando, literalmente, de eso, “lo importante”.