lunes, 6 de abril de 2015

Papá


Desde ese primer momento en que esa persona me tomaba en sus brazos, cuando aún ni siquiera sabía cómo abrir los ojos, y mi mano tan pequeña apretaba uno de sus dedos casi por instinto. Esos primeros días del amanecer de mi vida, cuando se despertaba a cualquier hora si me escuchaba llorar o pasaba tardes enteras grabando interminables vídeos en los que solo aparecía yo tirando cosas al suelo, jugando con un muñeco o chapoteando en la bañera, y me hablaba con una dulzura que solo conoce quien la experimenta.