martes, 11 de noviembre de 2014

A ti.

Me había olvidado por completo de la existencia de aquel pequeño muñeco de esparto. Aquel que antaño lucía siempre una sonrisa, aquel cuya alma resplandecía más que el Sol, el ser más optimista que en mi vida hubo sobre la faz de la Tierra; ahora intentaba protegerse inútilmente de mí entre unas temblorosas manos de trapo, inmensamente distinto tras mi ausencia.
-Eh, soy yo ¿No me recuerdas? Vamos, no voy a hacerte daño.- susurré con la voz más suave que pude, temiendo que una sola nota discordante lo rompiera en pedazos.

miércoles, 22 de octubre de 2014

La Lista Negra


Hoy quiero hablar de un pedazo de mi alma, en concreto, el pedazo más oscuro, más borroso y el más odiado (al menos por mí) de todos los pedazos oscuros, borrosos y odiados que puedo tener. Es por eso que he decidido reducir su contenido a una Lista Negra: mis peores defectos, ordenados y expuestos a la luz gracias a mis palabras por esta vez, y no por mis actos, como es de costumbre.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Muy cerca.



De todos los sucesos sorprendentes que había experimentado desde mi despertar -como encontrar una cajita de música encantada, derrotar a una tormenta o volar sobre el mar- fue aquel momento, sin duda, el que aún concibo como el más mágico, bello e inolvidable de todos:

martes, 26 de agosto de 2014

El libro en blanco


Tras perder unos cuarenta minutos de mi vida observando una hoja en blanco, queriendo escribir y, como tantas muchas veces, no logrando encontrar algo concreto para hacerlo, había decidido desistir por hoy, ya que tampoco quería desorientarme en reflexiones lúgubres, resquicios del pasado, frases de “libro de autoayuda” y temas por el estilo. Sin embargo, en un intento casi desesperado por encontrar algo que realmente me aporte la motivación que necesito para poder escribir como me gusta más últimamente: con el alma; decidí probar suerte con una acción tan sencilla como buscar en Google “frases que inspiran para escribir” y, entre muchas frases para mi gusto superficiales, encontré esta:

lunes, 28 de julio de 2014

Solo un susurro.



Quizás, si el viejo y llamativo buhonero no hubiera puesto aquella pequeña caja de música entre mis manos, nunca hubiera reparado en ella. Aquella cajita parecía recién sacada de uno de mi muchos sueños, en su tapa color arena aparecían dibujados en tonos marrones la silueta de un águila a lo lejos, sobrevolando una montaña cubierta por un bosque frondoso y, más allá, otra silueta mayor, la de un lobo que se aproximaba a la montaña.

martes, 22 de julio de 2014

La corriente supera a la piedra.



Estos últimos días me he percatado de lo crudamente verdadera que puede llegar a ser la frase “El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra” (y tres, y cuatro...). Siendo sincera, no solo me tropiezo con un tipo de piedra, las hay de cualquier forma y tamaño, pero solo hay una piedra sobre la que necesito escribir hoy: la fe en los demás, un concepto que puede considerarse una virtud y no un obstáculo, y que a veces ni yo misma sé qué sentido darle; un concepto, en definitiva, que para mí engloba todo aquello relacionado con el optimismo hacia las personas, la confianza en que reparen en una persona como yo, que muchas veces pasa desapercibida, la esperanza en que algunos se acerquen y traspasen el fino muro que me separa del resto del mundo, el mismo muro que yo misma intento traspasar, cada vez con más miedo por si esa persona a la que intento acercarme me vuelve a empujar dentro de este.

jueves, 3 de julio de 2014

Te sentí.



Mientras mantenía los ojos cerrados, disfrutando del sol en mi rostro y sintiendo cómo las telas de mi vestido blanco comenzaban a secarse y a separarse de mi cuerpo, pensé que así, con el mar en calma, el silencio imperante y aquel calor tan reconfortante, sería capaz de pasar el resto del día allí sentada entre la yerba y las pequeñas flores que apenas temblaban con la brisa marina; la verdad es que no recuerdo exactamente cuánto tiempo permanecí allí, con la mente navegando por un mar de plata, que casi consiguió arrastrarme de vuelta a la niebla, cuyas ondulantes y sugerentes brumas parecían llamarme una y otra vez.